¿Por qué al perro le gusta jugar en el barro? Las razones de este comportamiento

Para muchos un verdadero dilema: ¿por qué al perro le gusta jugar en el barro? Averigüemos las razones de este comportamiento “embarrado”.

porque al perro le gusta jugar en el barro
(Foto Pinterest)

Dale un parque donde pueda correr libremente y un bonito charco donde pueda rodar y harás a Fido súper feliz. Sí, aunque esté acostumbrado a vivir en casa con nosotros, respetando nuestras reglas y hábitos, para hacer realmente feliz a nuestro amigo de cuatro patas debemos concederle momentos de libertad al aire libre, llenos de “locura” temporal.

Correr, cavar en la hierba, colarse en lugares inaccesibles, perseguir una mariposa, jugar a buscar con nosotros y, por qué no, incluso rodando en el barro. Todas estas son cosas que le divierten mucho, lo que le permite “liberar” toda la energía acumulada.

Para nosotros verlo feliz y despreocupado todo está bien, o casi. En efecto una de sus pasiones que simplemente no entendemos, y eso nos causa un poco de “molestia”, está rodando y jugando en el barro.

Está emocionado mientras lo hace, como un niño corriendo bajo la lluvia, pero nosotros absolutamente no, al contrario: nuestra principal preocupación es tener que lavarlo bien antes de regresar a casa, para evitar que deje huellas desagradables en el suelo. el suelo.

Mamá ¿Por qué al perro le gusta jugar en el barro? Averigüemos los motivos de este extraño comportamiento y sobre todo cómo evitar ensuciar la casa, sin impedirle este momento de locura.

¿Por qué al perro le gusta jugar en el barro?

Sus ojos llegan donde los nuestros no pueden: no hay charco de barro que no sea “identificado” por Fido, atrayendo su interés.

perro con su hocico en el barro
(Foto Pinterest)

Ni siquiera nos da tiempo para liberarlo de la correa que aquí está corriendo a la velocidad de la luz, independientemente de nuestro “NO” y con la intención de llegar al charco para saltar en él. Y no solo.

Todo divertido Fido comienza a revolcarse en el barro, primero boca abajo, luego boca arriba, como un “loco” que cubre toda su capa de barro., incluso la cara, comportamiento que no compartimos, que nos molesta. Pero seguro que verlo tan feliz nos hace sonreír.

Castigarlo es imposible porque nos haría daño a los dos, y lo único que podemos pensar es: pero ¿por qué al perro le gusta jugar en el barro? Las razones de este interés particular, o más bien “placer”, son muy simples.. Descubrámoslo juntos.

Divertida

Bueno, sí, la razón principal es pura diversión. A los ojos del perro, un charco es un lugar para jugar: saltar en él, rodar en él, ver las gotas de barro salpicar le hace muy feliz.

Con este comportamiento, nuestro amigo de cuatro patas derriba el “muro del aburrimiento” que se había levantado a su alrededor durante las horas que pasaba en casa, sin estímulos. Jugar en un charco de barro le devuelve la euforia a la vida, como un niño en sus primeros descubrimientos: sus ojos se animan y mirándonos nos transmite “gratitud”.

Además, especialmente en los días calurosos y bochornosos del verano, para Fido, ese charco es literalmente “un oasis de frescura”: Saltar en él es una manera rápida y fácil de enfriar su cuerpo y calmar su respiración.

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Instinto primigenio

Quizás te parezca absurdo asociar un charco con el instinto primordial del perro, y en cambio es así: el perro, aunque evolucionó y se convirtió en un amante de las mascotas de la vida en el hogar, no ha perdido su instinto primordial, que lo unirá para siempre a sus orígenes, cuando vivía libre y en cautiverio, como cazador.

Nuestro amigo de cuatro patas cuando ve un charco y comienza a jugar “dentro” de él, rodando en el barro de barro, no hace más que “dar vida” a su primordial instinto depredador.

Originalmente, el perro que rodaba por el barro cubría su propio olor, lo enmascaraba, para anular todo rastro de sí mismo, no solo para defenderse de posibles depredadores sino también para emboscar a sus presas sin ser “advertido”, con más facilidad.

Nuestro perro doméstico jugando en el barro no hace más que dar nueva vida a sus orígenes, responde a la llamada de sus instintos, siente placer y también nos muestra lo territorial que es y lo mucho que amas la supremacía.

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Qué hacer

Jugar en el barro es un comportamiento innato en los perros, que podemos observar tanto en un cachorro como en un adulto: le hace feliz y regalarle este momento de locura es importante si queremos evitar que se ponga triste o que combines algunas bromas en casa (como destrozar los cojines y el sofá) para suplir esta carencia.

perro embarrado
(Foto Pinterest)

Vivir con Fido también es esto: dale un “paseo fangoso” compuesto de juegos, libertad y alegría y prepárate para limpiarlo a fondo.

Por supuesto, hay algunos pequeños trucos que podemos hacer, para facilitar el momento del baño “post barro”:

  • cortamos el pelo del perro: un cabello más corto “absorbe” menos barro, por lo que la limpieza será más fácil. Además, el calor ya no será tan insoportable, y es posible que Fido ni siquiera vea un lugar para refrescarse en el charco, ya que no siente la necesidad de hacerlo;
  • consigamos una bomba de agua en el jardín: para lavar a Fido por fuera y dejar que el barro se deslice rápidamente de su manto, con un agradable chorro de agua enérgico;
  • si no tenemos jardín, equipémonos con paños, muchos paños y también grandes: en la puerta dejámoslo encima de Fido, envolvemos todo el cuerpo y, por supuesto, lo recojamos para llevarlo al baño. ¿El resultado? Piso limpio y nuestra ropa también.

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Rossana Buccella