Hipertensión arterial en perros: síntomas, causas y remedios para la hipertensión canina


¿Nuestro amigo de cuatro patas también puede sufrir de hipertensión? Eco cómo reconocer los signos de hipertensión arterial en perros y qué hacer.

Hipertensión arterial en el perro

Presión arterial alta en perros: cómo medirla y reconocer los síntomas (Photo AdobeStock)

Las anomalías de la presión arterial pueden causar diversos problemas tanto en humanos como en animales. De hecho, las consecuencias de una disminución (hipotensión) o un aumento del volumen sanguíneo pueden ser bastante graves y afectar a una serie de órganos y sistemas. Así que veamos cómo reconocer los signos de presión arterial alta en el perro, qué puede causarlos y qué hacer en caso de hipertensión en perros. También algunos consejos sobre cómo medir la presión arterial de forma segura y fiable.

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Presión arterial alta en perros: lo que significa

Electrocardiograma con perro
Electrocardiograma con perro (Foto Pixabay)

Incluso si no somos médicos o veterinarios, a menudo habremos oído hablar de presión arterial alta (o baja), pero ¿sabemos realmente lo que significa este término? En primer lugar, es importante detenerse en la función del órgano vital por excelencia: el corazón (lea aquí: Perro con enfermedades cardíacas: ideas para la salud del corazón de Fido). Gracias a este último, de hecho, la sangre, el oxígeno y los nutrientes llegan a los demás órganos y tejidos del cuerpo. Gracias al poderoso ’empujón’ del corazón, que es capaz de ‘bombear’ sangre, el organismo permanece vivo. El esfuerzo que hace el corazón para bombear sangre se llama “presión arterial”.

La presión generalmente se evalúa de acuerdo con dos parámetros: sistólico (cuando la sangre se bombea desde el corazón al cuerpo) e diastólico (cuando el corazón ‘se detiene’ y luego comienza a latir nuevamente). En el caso de los perros, la hipertensión puede ser de dos tipos, que analizaremos individualmente: hipertensión arterial primaria o hipertensión arterial secundaria (mucho más frecuente).

Presión arterial primaria o secundaria: diferencias y consecuencias

El primer tipo, también llamado “esencial” o “idiopático”, es muy común entre los humanos pero no en los animales. Se distingue del segundo tipo (el secundario) por el hecho de no tener causa aparente, y es precisamente este factor el que lo hace muy raro en los animales. De hecho, la gran mayoría de ellos padece el segundo tipo de presión arterial, cuyas consecuencias pueden afectar a varios órganos, provocando la muerte del animal.

Presión arterial alta en perros: causas y consecuencias

Hipertensión arterial en el perro
Hipertensión arterial en perros: lo que puede hacer el veterinario (Photo AdobeStock)

¿Qué puede hacer que suba la presión arterial de un perro? Dado que suele ser un problema específico que tiene la hipertensión entre sus consecuencias, veamos cuáles son los desencadenantes más comunes:

  • falla renal cronica,
  • diabetes,
  • Tumor cerebral,
  • Síndrome de Cushing,
  • uso de algunos medicamentos (cortisteroides, ciclosporina, eritropoyetina),
  • hipertiroidismo,
  • hipotiroidismo, etc.

Y luego hay algunos factores que ‘predisponen’ al perro más que otros a tener problemas con la presión arterial alta, y son: edad, sexo y peso. El riesgo aumenta con los años; los machos de la especie y algunas razas, como los galgos, están más predispuestos y aumentan de peso.

En cuanto a las consecuencias, afectan tanto al sistema cardiovascular, al sistema renal, al déficit de visión del perro (ceguera por desprendimiento de retina y hemorragias) como al sistema neurológico (con posibles demencias, hemorragias y convulsiones).

Síntomas de la presión arterial alta en perros y cómo medirla

Si en el caso de la presión arterial primaria es difícil reconocer los síntomas, en el caso de la secundaria existen algunos signos importantes que no deben subestimarse. Por supuesto, son ” campanas de alarma ” de una situación que debe ser confirmada por nuestro veterinario de confianza para un diagnóstico real. Un perro que sufre de hipertensión arterial puede tener estos problemas.

  • Sistema ocular: hemorragia del globo ocular, desprendimiento de retina, pupilas dilatadas, ceguera y nistagmo.
  • Sistema renal: riñones pequeños o agrandados, rastros de sangre en la orina.
  • Cardiovascular y otros: soplo cardíaco, hemorragia nasal, agrandamiento de la glándula tiroides.
  • Signos generales: desorientación, falta de coordinación en el movimiento, parálisis y convulsiones.

Para medir la presión se suele utilizar un instrumento oscilométrico específico, que la detecta desde la extremidad anterior hasta la base de la cola. Es similar al que se usa para la presión arterial humana y le permite medir la presión sistólica, la presión diastólica y la frecuencia cardíaca. La herramienta está asociada con un software muy preciso, que le permite excluir todos los elementos y factores que podrían alterar sus valores. Se recomienda controlar la presión arterial en muestras enfermas, de edad avanzada o con sobrepeso. El patrón de los valores medios debe ser:

  • Perros pequeños: 123-149 (sistólico) y 57-91 (diastólico);
  • perros medianos: 117-145 (sist.) Y 63-87 (diast.);
  • perros grandes: 109-139 (sist.) Y 58-82 (diast.).

Prevención y tratamiento

Veterinario
Perro visitando al veterinario (Foto Pixabay)

Si el bienestar comienza con la nutrición, ahí es donde tenemos que comenzar. El perro debe recibir alimentos saludables y en cantidades adecuadas. Quizás preferimos una dieta casera y en la elección de los alimentos no nos dejamos llevar solo por la mera lógica del ahorro económico. Una buena nutrición debe combinarse con ejercicio físico y motor regular (Lea aquí: Nutrición del perro: cachorro, adulto, anciano y embarazada). Además de estos dos factores, también debemos tener cuidado de respetar el horario de visitas y vacunas.

Si su médico está seguro de que su perro tiene un problema de presión arterial alta, es probable que le recete algunos drogas para mantenerlo bajo control. Dado que en la mayoría de los casos se trata de hipertensión arterial secundaria, y por tanto debido a un problema específico, el experto se encargará de curar la causa desencadenante. En algunos casos será necesario hospitalizar al perro o un cambio en la dieta y los hábitos de vida, pero por supuesto esto depende de la situación individual.

Francesca Ciardiello